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viernes, 2 de octubre de 2026

PRINCESA, ¿ME PERMITES VOLVER A CAMINAR A TU LADO?

 


El tiempo y la distancia han pasado entre nosotros, pero también me han dejado grandes enseñanzas. En este camino aprendí a valorar más tu presencia, a comprender cuánto significas para mí y, sobre todo, a reconocer cuánto necesitaba crecer como persona.
Aprendí a doblar mis rodillas con más humildad, a buscar a Dios con mayor intensidad y a entender que no todas las respuestas llegan cuando nosotros queremos. Hay cosas que solamente cobran sentido cuando aprendemos a esperar el tiempo de Dios.
Quizá no hemos podido conversar como hubiéramos querido. Quizá la vida nos llevó por caminos diferentes y hubo momentos de silencio. Pero, a pesar de todo, nunca dejé de guardar en mi corazón lo bonito que vivimos ni la esperanza de que algún día podamos hablar nuevamente con tranquilidad y sinceridad.
Hoy no quiero volver al pasado para repetirlo. Quiero volver al camino para construir algo diferente: con más madurez, respeto, comunicación, confianza y propósito.
Si alguna vez te dije que te amo, hoy podría decírtelo nuevamente, pero de una manera diferente: no solamente con palabras, sino con el deseo de demostrarlo con hechos, respetando tus tiempos, tus decisiones y tu libertad.
Princesa, no quiero ser solamente alguien que pasó por tu historia. Me gustaría, si tú también lo deseas, ser alguien que pueda caminar contigo y aportar algo bueno a tu vida.
Solo Dios conoce cada oración que he elevado, cada pensamiento que he guardado y todo aquello que todavía llevo en mi corazón. Yo no sé qué nos depara el futuro, porque eso solamente le pertenece a Dios.
Pero sí sé lo que deseo:
volver a conversar, mirarnos a los ojos, escucharnos sin reproches, sanar lo que tenga que sanar y descubrir si todavía existe un camino que podamos recorrer juntos.
No quiero apresurar nada. Quiero que, si alguna vez volvemos a encontrarnos, sea desde la sinceridad y con un propósito diferente.
Porque cuando algo realmente vale la pena, no se trata de correr; se trata de caminar juntos, aprender, comprenderse, respetarse y crecer de la mano.
🙏
Princesa, quiero caminar a tu lado y ser parte de tu historia. ¿Lo aceptarías?
Y si Dios permite que nuestros caminos vuelvan a encontrarse, deseo que esta vez no sea solamente para comenzar una historia de amor, sino para construir una historia basada en Dios, sinceridad, respeto, fidelidad, comunicación y propósito.
❤️
Que sea Dios quien escriba el próximo capítulo. Y que, si es Su voluntad, podamos escribirlo juntos.

jueves, 1 de octubre de 2026

UN HOGAR CON RAÍCES PROFUNDAS

 


“Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor.”

Jeremías 17:8

Una familia se parece mucho a un árbol. Puede tener ramas hermosas, pero si sus raíces son débiles, cualquier tormenta puede derribarla.

Así también sucede con nuestro hogar. La vida traerá dificultades, problemas económicos, enfermedades, diferencias, momentos de tristeza y situaciones que pondrán a prueba nuestro amor. No podemos evitar todas las tormentas, pero sí podemos decidir dónde estarán arraigadas nuestras vidas.

👨‍👩‍👧‍👦 PADRES: SEAN RAÍCES PARA SUS HIJOS

Papá, mamá: tus hijos no necesitan padres perfectos; necesitan padres que les enseñen a buscar a Dios, pedir perdón, perdonar, amar y permanecer firmes en la fe.

Tus hijos quizá olviden muchas palabras que les dijiste, pero difícilmente olvidarán cómo los hiciste sentir.

Abrázalos. Escúchalos. Ora por ellos. Corrígelos con amor. Diles cuánto los amas. Y, sobre todo, muéstrales con tu propia vida que Dios ocupa el primer lugar.

Porque antes de enseñarles a caminar por la vida, debemos enseñarles a caminar con Dios.

❤️ ESPOSOS: CUIDEN EL AMOR

Esposos, no permitan que las preocupaciones de la vida apaguen el amor que un día los unió.

No dejen que el orgullo tenga la última palabra. Aprendan a conversar, a escucharse, a perdonarse y a orar juntos.

A veces una familia no necesita más dinero ni más cosas materiales; necesita más tiempo juntos, más comprensión, más abrazos y más presencia de Dios en el hogar.

El amor verdadero no significa que nunca habrá problemas. Significa decidir permanecer unidos y buscar juntos la manera de superarlos.

👧👦 HIJOS: VALOREN SU HOGAR

Hijos, valoren a sus padres mientras los tengan.

Quizá no sean perfectos y quizá no siempre estén de acuerdo con sus decisiones, pero aprendan a honrarlos, escucharlos y expresarles su amor.

Un día entenderán que detrás de muchas de sus preocupaciones, sacrificios y esfuerzos había algo muy grande:

el deseo de verlos bien y brindarles un futuro mejor.

No esperes una ocasión especial para decirle a tu padre o a tu madre:

“Te amo, gracias por todo lo que has hecho por mí.”

🙏 Y COMO FAMILIA...

Oren juntos.

Cuando una familia ora unida, aprende a enfrentar unida las dificultades.

No esperemos que llegue una gran crisis para buscar a Dios. Construyamos nuestras raíces hoy, mientras todo parece estar tranquilo, porque no sabemos cuándo llegará la próxima tormenta.

Que en nuestro hogar haya una Biblia abierta, una oración sincera, palabras de amor, disposición para perdonar y un corazón dispuesto a servir a Dios.

Porque la verdadera fortaleza de una familia no está en tener una vida sin problemas, sino en tener a Dios en medio de ellos.

🌳 Que nuestros hogares sean árboles con raíces profundas:

Padres que enseñan con el ejemplo.
Esposos que se aman y permanecen unidos.
Hijos que honran y valoran a sus padres.
Y una familia completa que busca cada día la presencia de Dios.

Cuando llegue el viento, quizá nuestras ramas se muevan.

Cuando llegue la tormenta, quizá nuestras lágrimas caigan.

Pero si nuestras raíces están profundamente afirmadas en Dios, podremos permanecer de pie.

❤️ UNA PALABRA PARA CADA FAMILIA

No esperes a perder a alguien para decirle cuánto lo amas.
No esperes una crisis para comenzar a orar.
No esperes que el hogar se destruya para buscar restauración.

Ama hoy. Perdona hoy. Abraza hoy. Ora hoy. Busca a Dios hoy.

Porque el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos no es una gran herencia material, sino una familia que les enseñó a amar, a perdonar y a confiar en Dios.

🙏 “Señor, fortalece nuestros hogares. Ayúdanos a ser mejores padres, mejores esposos y mejores hijos. Que nuestra familia tenga raíces profundas en Ti y que, cuando lleguen las tormentas de la vida, permanezcamos unidos y firmes en nuestra fe. Amén.”

🌿 PARA GUARDAR EN EL CORAZÓN

“Una familia con raíces profundas en Dios puede atravesar grandes tormentas sin perder la esperanza.”

¡Cuida tu familia, ama a los tuyos y pon tu hogar en las manos de Dios!

¿HABRÁ ALGO QUE SEA DIFÍCIL PARA DIOS?

 


“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”

Jeremías 32:27

Hay momentos en la vida en los que sentimos que nuestras fuerzas ya no son suficientes. Tenemos sueños, proyectos, metas y deseos que un día colocamos delante de Dios, pero de repente aparecen dificultades que no estaban en nuestros planes.

Llegan los problemas económicos, las preocupaciones familiares, las puertas que parecen cerrarse, las decepciones, las pérdidas y aquellas situaciones para las que simplemente no encontramos una explicación.

Y entonces podemos preguntarnos:

“Señor, ¿cómo voy a salir de esto?”
“¿Será posible alcanzar aquello que un día puse en tus manos?”
“¿Por qué permites que atraviese este camino?”

Pero Dios nos recuerda una verdad poderosa:

“¿HABRÁ ALGO QUE SEA DIFÍCIL PARA MÍ?”

Jeremías recibió una instrucción que, desde la lógica humana, parecía no tener sentido. Dios le pidió comprar una heredad cuando la tierra estaba a punto de enfrentar tiempos difíciles. Jeremías no podía comprender completamente lo que Dios estaba haciendo, pero detrás de aquella aparente contradicción había un propósito.

Jeremías veía el presente; Dios estaba mirando el futuro.

Y muchas veces eso también ocurre con nosotros.

Nosotros vemos el problema de hoy, pero Dios conoce el mañana.
Nosotros vemos una puerta cerrada, pero Dios conoce el camino que todavía no podemos ver.
Nosotros vemos escasez, pero Dios conoce nuestras necesidades.
Nosotros vemos nuestras limitaciones, pero Dios conoce su poder.

Por eso, no debemos confundir una situación difícil con una situación imposible para Dios.

🌿 CUANDO TUS FUERZAS SE TERMINAN

Quizás hoy estás luchando por algo que parece demasiado grande para ti.

Tal vez estás buscando trabajo.
Tal vez tienes un proyecto y no sabes cómo comenzar.
Tal vez atraviesas dificultades económicas.
Tal vez existe una situación familiar que te preocupa.
Tal vez llevas mucho tiempo orando y todavía no ves la respuesta.

No significa que Dios se haya olvidado de ti.

Hay momentos en los que Dios permite que lleguemos al límite de nuestras propias fuerzas para enseñarnos que nuestra confianza no debe estar puesta solamente en lo que nosotros podemos hacer, sino en lo que Él puede hacer.

Esto no significa quedarnos de brazos cruzados. Significa orar, actuar con sabiduría, hacer nuestra parte y confiar en Dios con aquello que está fuera de nuestro control.

👀 LEVANTA TU MIRADA

Cuando solamente miramos nuestras circunstancias, el problema puede parecer gigantesco.

Pero cuando levantamos nuestra mirada hacia Dios, comenzamos a recordar quién está con nosotros.

El mismo Dios que abrió caminos en el pasado sigue siendo Dios hoy.

Quizás no sepamos cuándo llegará la respuesta ni cómo Dios va a obrar. Pero podemos descansar en su carácter, en sus promesas y en su fidelidad.

No necesitas tener todas las respuestas para seguir caminando.

Necesitas fe para dar el siguiente paso.

Si estás caído, Dios puede darte fuerzas para levantarte.
Si estás desanimado, puedes buscar en Él nuevas fuerzas.
Si has perdido la esperanza, puedes volver a confiar.
Si estás atravesando una prueba, puedes pedirle sabiduría para enfrentarla.

Porque aquello que para nosotros parece demasiado grande, nunca está fuera del alcance de Dios.

🔥 NO TE RINDAS

No permitas que una temporada difícil determine el final de tu historia.

Una puerta cerrada no significa que Dios haya terminado contigo.
Un retraso no significa necesariamente un rechazo.
Una prueba no significa que estés abandonado.

Sigue orando. Sigue creyendo. Sigue trabajando. Sigue avanzando.

Tal vez hoy no entiendas lo que Dios está haciendo, pero puedes confiar en que Él ve mucho más allá de lo que tus ojos pueden alcanzar.

Recuerda siempre esta pregunta:

“¿HABRÁ ALGO QUE SEA DIFÍCIL PARA MÍ?” — Jeremías 32:27

Cuando no tengas respuestas, confía.
Cuando te falten fuerzas, ora.
Cuando tengas miedo, recuerda las promesas de Dios.
Cuando el camino parezca imposible, da un paso más de fe.

🙏 ORACIÓN

Padre amado,

Hoy pongo delante de Ti todas aquellas situaciones que no puedo resolver con mis propias fuerzas. Tú conoces mis preocupaciones, mis sueños, mis luchas y también aquello que guardo en silencio dentro de mi corazón.

Ayúdame a no rendirme cuando las circunstancias sean difíciles. Dame sabiduría para tomar buenas decisiones, fortaleza para continuar y fe para confiar en Ti aun cuando no pueda entender lo que estás haciendo.

Enséñame a entregar mis cargas en tus manos y a hacer mi parte con responsabilidad, sabiendo que el resultado final está bajo tu voluntad.

Cuando vea imposibilidades, recuérdame que Tú eres Dios.

“¿HABRÁ ALGO QUE SEA DIFÍCIL PARA MÍ?”

Hoy decido confiar nuevamente en Ti.

En el nombre poderoso de Jesús.

Amén. 🙏

🌟 PARA RECORDAR HOY

No midas el poder de Dios por el tamaño de tu problema.

Tu situación puede ser difícil para ti, pero nunca es demasiado grande para Dios.

Cuando tus fuerzas se terminan, comienza una nueva oportunidad para aprender a confiar en Él.

LÁMPARA PARA MIS PIES, LUZ PARA MI CAMINO

 

 

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
Salmo 119:105

La vida muchas veces nos lleva por caminos que no conocemos. Hay momentos en los que debemos tomar decisiones importantes, enfrentar dificultades, atravesar pruebas o simplemente preguntarnos: ¿Qué camino debo seguir? ¿Qué decisión debo tomar? ¿Hacia dónde me está llevando Dios?

En medio de tanta incertidumbre, tenemos una certeza: la Palabra de Dios siempre puede iluminar nuestro camino.

Una lámpara no necesariamente nos muestra todo lo que habrá más adelante, pero sí nos permite ver el siguiente paso. De la misma manera, Dios quizá no nos revele todo nuestro futuro, pero nos da su Palabra para enseñarnos cómo caminar hoy.

La Biblia nos enseña qué hacer cuando tenemos miedo, cómo actuar cuando enfrentamos dificultades, cómo amar, perdonar, esperar y permanecer firmes cuando las respuestas parecen tardar.

Cuando no sabemos qué decisión tomar, oremos y busquemos dirección en Dios.
Cuando tengamos dudas sobre nuestro futuro, pongamos nuestros planes en sus manos.
Cuando enfrentemos una puerta que parece cerrarse, confiemos en que Dios también sabe lo que nosotros no podemos ver.
Y cuando lleguen las pruebas, recordemos que no caminamos solos.

La Palabra de Dios también nos advierte de los peligros. Nos ayuda a reconocer aquello que puede apartarnos de sus caminos y nos recuerda que no todo lo que parece bueno necesariamente es lo que Dios tiene preparado para nosotros.

Por eso, no debemos buscar la voluntad de Dios solamente cuando estamos desesperados. Debemos aprender a buscarlo cada día. Antes de tomar decisiones, antes de comenzar nuestros proyectos, antes de elegir nuestros caminos, debemos detenernos y decir:

“Señor, ilumina mis pasos. Enséñame tu voluntad y dame sabiduría para caminar conforme a tus propósitos.”

Quizá hoy no tengas todas las respuestas. Quizá no entiendas por qué algunas cosas están sucediendo. Pero no necesitas conocer todo el camino para dar el siguiente paso cuando tienes a Dios como guía.

La Palabra ilumina nuestros pasos, la oración fortalece nuestro corazón y la fe nos ayuda a continuar.

No permitas que las circunstancias sean las que dirijan tu vida. Deja que Dios sea tu guía. Abre la Biblia, medita en su Palabra, ora con sinceridad y permite que el Señor transforme tus decisiones, tus pensamientos y tu manera de vivir.

Porque cuando caminamos bajo la luz de Dios, podemos atravesar caminos oscuros sin perder la esperanza.

No importa cuán difícil sea el camino; si Dios va delante de nosotros, siempre habrá una luz para nuestro siguiente paso.

🙏 Hoy dile al Señor:
“Padre, ilumina mis pasos, dirige mis decisiones y no permitas que me aparte de tu camino. Que tu Palabra sea mi guía cada día y que mi vida pueda caminar conforme a tu voluntad. Amén.”

🌿 PARA MEDITAR

No necesitas conocer todo tu futuro; necesitas confiar en Aquel que ya conoce el camino.

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” — Salmo 119:105

sábado, 15 de enero de 2022

En Busca de la Pareja Adecuada - Reflexión




¿Qué cualidades considera usted más importantes en el hombre de sus sueños? ¿Qué clase de persona cree usted que sería un buen amante? Algunos de nosotros nos ponemos francamente exigentes cuando se trata de la persona que habrá de hacernos supues­tamente felices.

EN BUSCA DE LA PAREJA ADECUADA

¿Qué cualidades considera usted más importantes en el hombre de sus sueños? ¿Qué clase de persona cree usted que sería un buen amante?

Un estudio llevado a cabo por la revista Family Journal reveló que para muchas mujeres modernas la sen­sibilidad encabeza la lista de cualidades. El hombre "macho" es considerado en realidad por la mayoría de las mujeres que respondieron a una encuesta, como un riesgo que no vale la pena correrse.

Algunos de nosotros nos ponemos francamente exigentes cuando se trata de la persona que habrá de hacernos supues­tamente felices. En una conferencia para personas solteras ce­lebrada en Portland, Oregón, una mujer aparentemente pró­xima a los treinta años se me acercó y me dijo: —Señor McDowell, déjeme enseñarle cual es el de tipo de hombre con el que me quiero casar.

Luego, con un ademán desdobló una lista de 49 caracterís­ticas que buscaba en un hombre.

—Señorita —ledije examinando su lista—, usted no quiere un marido, sino a Jesús.

Sin embargo, no son sólo las mujeres quienes hacen listas de lo que están buscando. En la universidad de Washington se me acercó un estudiante de segundo año, quien abriendo de repente su diario, me dijo: —Permítame mostrarle el tipo de mujer con que deseo casarme.

De las catorce cualidades que había en su lista sólo recuerdo las de fidelidad y confiabilidad.

Esta vez hice un planteamiento distinto:

—Déjame formularte una pregunta —dije—: ¿Cuál es tu puntuación en esas catorce características?
— ¿Qué quiere decir? —inquirió.
—Quiero decir si las cualidades que buscas en una esposa pueden encontrarse en tu propia vida.
Vi que lo había hecho pensar.
—Mira —continué—, en el matrimonio lo más importante no es encontrar la persona adecuada, sino ser la persona ade­cuada. Si quieres casarte con una reina tienes que ser un rey; y si deseas una buena amante, eso es lo que has de ser tú mismo.

Descubrir el secreto de amar es bastante parecido a estar buscando tus propios lentes y darte cuenta de que los tienes puestos; o tratar de encontrar tu llavero y ver que lo tienes en la mano. La mayoría de nosotros buscamos y buscamos a la persona adecuada, mientras que la clave está en ser la persona adecuada. Hay muchos por ahí fuera buscando, cuando lo que deberían estar haciendo es esforzarse para llegar a ser la clase adecuada de persona.

Pero ¿cómo podemos llegar a ser la persona adecuada? Pri­meramente resulta importante que reconozcamos que nuestra vida de amor siempre será un reflejo de las cualidades de nues­tro carácter.

Usted se convierte en la medida

Cuando alguien comenta: "Por aquí no hay buenos hombres o mujeres", yo siempre respondo: "Tal vez el problema tenga que ver con usted, y no con una escasez de hombres o mujeres adecuados." Admito que ésta puede ser una medicina más bien fuerte para algunos; pero el hecho es que los buenos hombres y las buenas mujeres orientan sus pasos hacia otros buenos hombres y mujeres.

Reforzando esta afirmación, dos sociólogos —los doctores Evelyn Duvall y Reuben Hill— escriben:

¿Qué lleva usted consigo al matrimonio? ¿Un vestuario nuevo? ¿Unos ahorros en el banco? ¿Algunos muebles que ha here­dado? ¿Uno o dos parientes a su cargo? ¿Un buen trabajo y perspectivas de ascenso? Sean cuales sean sus bienes o sus obligaciones, hay algo aún más importante que todo eso: usted mismo como persona, su forma de actuar con la gente y sus actitudes.

El tipo de matrimonio que uno consigue, depende de la clase de persona que es. Si se trata de un individuo feliz y bien ajus­tado, hay muchas probabilidades de que su matrimonio sea también feliz. Si hasta ahora usted ha llevado a cabo sus ajus­tes con más satisfacción que congoja, es muy posible que realice satisfactoriamente también sus ajustes matrimoniales y fa­miliares. Si usted está descontento y amargado con la suerte que le ha tocado en la vida, necesitará cambiar, al objeto de poder vivir feliz de allí en adelante.

Duvall y Hill terminan diciendo que se ha culpado de gran parte de la infelicidad en los matrimonios al hecho de haber escogido la pareja equivocada, a los problemas económicos, al mal ajuste sexual o a la religión; pero que en realidad dicha infelicidad proviene de lo que uno ha llevado consigo al matri­monio. Estos sociólogos subrayan la necesidad que hay de llegar al matrimonio "preparados para significarle mucho a la persona elegida.

El éxito de su relación matrimonial —siguen di­ciendo— depende de si usted aporta a la unión el hábito de la felicidad y la capacidad de amar y ser amado. Estos atributos de una personalidad emocionalmente madura es la mejor dote que se puede llevar al matrimonio".

Esto mismo se recalca en el libro Your Life Together (Su vida juntos), de Elof Nelson. Allí se dice: "El éxito en el matrimonio supone mucho más que encontrar la persona adecuada. Es de una importancia aún mayor que uno mismo sea la persona de­bida. He descubierto que los jóvenes a quienes aconsejo, están buscando la pareja perfecta sin preocuparse demasiado acerca de la persona que se va a llevar su cónyuge."

Si usted quiere casarse con alguien fuera de serie, usted mismo ha de ser uno fuera de serie; y el proceso para discernir las áreas personales que necesita mejorar es sencillo: haga una lista de las cualidades que busca en su cónyuge, y luego mídase por cada una de ellas.

El matrimonio no puede ser más que un compromiso de dar y recibir; usted debe estar dispuesto a dar aquello mismo que desea que le den. Como bien lo dijo un terapeuta: "Hay dos cosas que pueden hacer infeliz un matrimonio: ¡el hombre y la mujer!"

El merecimiento de lo que uno recibe

Recibimos lo que nos merecemos. Aunque un poco exage­rada con objeto de subrayarla, la descripción4 que hace el autor Bob Phillips del contraste entre lo que buscamos y lo que ha­llamos no es tan desatinada.

La esposa ideal lo que todo hombre espera

• Siempre guapa y alegre. Podría haberse casado con un astro de la pantalla, pero sólo le quería a usted. Sus cabellos jamás necesitan rulos ni salones de belleza.
• Una belleza que no se deshace cuando llueve. Jamás se pone enferma —únicamente es alérgica a las joyas y a los abrigos de pieles.
• Experta en cocinar, en limpiar la casa, en reparar el auto­móvil o el televisor, en pintar paredes y en estar callada.
• Sus pasatiempos favoritos son: cortar el césped y quitar la nieve de la entrada.
• Aborrece las tarjetas de crédito.
• Su expresión favorita es: "¿Qué puedo hacer por ti, querido?"
• Piensa que usted tiene el cerebro de Einstein y el aspecto de Míster Universo.
• Le gustaría que saliera usted con los amigos para así poder dedicarse un poco a la costura.
• Lo quiere a usted por lo 'sexy' que es.
Lo que recibe
• Habla 140 palabras por minuto con ráfagas de hasta 180.
• En cierta ocasión sirvió de modelo para un tótem.
• Comedora ligera —¡no hay más rápida que ella!
• Donde hay humo allí está e l l a . . . ¡cocinando!
• Le hace saber que usted sólo tiene dos faltas: todo cuanto dice y todo cuanto hace.
• Haga lo que les haga, sus cabellos parecen una explosión en una fábrica de virutas de acero.
• Si se pierde usted, abra la billetera que ella lo encontrará enseguida.

EL MARIDO IDEAL
Lo que toda mujer espera

- Un brillante conversador.
-Un hombre de gran sensibilidad: amable, comprensivo . . . verdaderamente amoroso.
-Alguien muy trabajador.
- Un hombre que ayuda en casa fregando los platos, lim­piando los pisos y cuidando del jardín.
- Ayuda a su esposa con la educación de los hijos.
- Alguien con fortaleza emocional y física.
- Inteligente como Einstein pero guapo como Julio Iglesias.

Lo que recibe

- Siempre la lleva a los mejores restaurantes (algún día quizá incluso la haga entrar).
- No tiene úlceras —las produce.
- Siempre que tiene una idea la dice en cuatro palabras.
- Se lo considera un trabajador prodigioso —supone un pro­digio que trabaje.
- Mantiene a su esposa como ella estaba acostumbrada —la deja que conserve su empleo.
- Es tan aburrido que incluso la aburre hasta más no poder cuando le hace un cumplido.
- Tiene momentos ocasionales de silencio que hacen brillante su conversación.

Como es natural usted ha captado la idea. La regla de oro para conseguir un matrimonio feliz podría formularse como si­gue: "Desarrolla previamente tú mismo(a) las cualidades que deseas que tenga tu cónyuge."

El formar una relación matrimonial solícita, amante y sa­tisfactoria lleva tiempo y esfuerzo —de hecho el proceso durará toda la vida. Simplemente se requiere un verdadero empeño para transformar los patrones de conducta egoísta adquiridos durante el noviazgo, en la clase de amor desinteresado que sus­tenta un buen matrimonio.

Tenga presente dos preguntas: (1) ¿Qué tipo de persona debo ser yo?; y (2) ¿Qué cualidades necesito incorporar a mi vida para trabajar por un amor, un matrimonio y una relación sexual satisfactorios? Cier­tamente el punto de partida es tener un buen concepto de sí mismo; veamos lo saludable que es el suyo.

Tomado del Libro: El Secreto de Amar
Autor: Josh McDowell
Editorial: Grupo Nelson



Cómo Construir un Matrimonio Fuerte - Reflexión

 



Reflexión para matrimonios basada en 1 Pedro 3:7. ¿Cómo abordar las diferencias en el matrimonio? El matrimonio de dos cristianos es ante todo un compromiso con Jesucristo y luego de uno con el otro

Cómo construir un matrimonio fuerte Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer. 1 PEDRO 3.7

El matrimonio de dos cristianos es ante todo un compromiso con Jesucristo y luego de uno con el otro. A Satanás le encanta destruir los matrimonios y la mejor protección en contra de sus ataques es una profunda relación, mutuamente compartida, con Jesucristo y un compromiso a obedecer la Palabra de Dios. Ante este tipo de compromiso, no creo que un matrimonio pueda fracasar.

Sin embargo, para ampliar sobre esto, aquí hay dos principios que fortalecen el matrimonio. En primer lugar, concentrarse en ser lo que usted debe ser en lo interno, no solo en lo que dice, lo que tiene o incluso su apariencia externa.

Pedro le da a este principio a las esposas en 1 Pedro 3.3–4, pero sin duda se aplica a los esposos también: «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios».

Un segundo principio es el siguiente: concéntrese en aprender quién es su cónyuge. He aconsejado a muchas personas cuyos matrimonios estaban decayendo simplemente porque nunca habían tenido tiempo para llegar a conocer uno al otro.

Es importante darse cuenta de que ninguna persona es perfecta y el matrimonio tampoco lo es. Si está aferrado con frustración a un ideal de lo que quiere que su cónyuge sea, usted está dañando su matrimonio.

Abandone su idea de la pareja perfecta y empiece a aprender a comprender y amar la pareja que tiene. Viva con su pareja «sabiamente» (1 Pedro 3.7).

¿Qué puede hacer o va a hacer para ser un estudioso de su cónyuge?

Fuente: Sigueme.net

jueves, 2 de abril de 2020

Porque Nunca Me Rendiré En La Iglesia - Reflexión




Nunca puedo renunciar a la iglesia porque nunca puedo renunciar a las personas, cuando escucho que las personas abandonan la iglesia, mi corazón se rompe. Nunca puedo renunciar a la iglesia porque nunca puedo renunciar a las personas.
Ciertamente, la iglesia es como una familia, a veces está en mal estado e incluso mal, pero necesita constantemente arrepentimiento, perdón, revitalización, renovación y reevaluación.
Así es con las familias. Y, como la iglesia es realmente una familia, nunca me rendiré. Si, una familia. Una familia real, real y personal, no una metáfora.
Cuando nuestras ideas sobre la iglesia son teológicas o institucionales, hacemos que la iglesia sea algo fácil de abandonar. Pero la iglesia no es un edificio, una denominación, una organización, una construcción teológica o una serie de creencias.
Estas son las personas que conocemos dentro de estas instituciones. La iglesia es gente. La gente crea familias. La esperanza de la familia ciertamente tendrá peleas ocasionales, por lo que discutiremos.
A veces nos vamos enojados, gritando: “Ya terminé contigo”, solo para encontrarnos compadecidos con otros miembros de la familia con sufrimientos y frustraciones similares, para que podamos hablar juntos, compartir nuestro dolor juntos, rezar juntos. ya sabes, seamos juntos en la iglesia.
Es por eso que, incluso si mi corazón se rompe cuando escucho a personas alejarse de la iglesia, siempre hay esperanza. Porque incluso cuando estamos lejos de nuestra familia, todavía somos parte de ella.
Incluso si mi corazón se rompe cuando escucho acerca de personas que se alejan de la iglesia, siempre hay esperanza.

La verdadera iglesia es gente real

Es imposible para mí, como seguidor de Cristo, dejar de trabajar en, con y para la iglesia, porque nunca puedo estar fuera de relación con estas personas. Incluso cuando peleamos, esta pelea crea tensión en mí. Y esa tensión me tira.
Incluso cuando no tengo ganas de ir a la iglesia (como en un evento de construcción), nunca puedo abandonar por completo las relaciones que la iglesia me ha dado.
Las estructuras en torno a estas relaciones pueden cambiar, incluso desaparecer, a menudo porque tienen una necesidad desesperada, pero eso no cambia ni pone fin a la iglesia, porque las personas y sus relaciones aún existen.

Una iglesia de nombres y rostros

La iglesia es una familia de personas que me amaron y me ayudaron a conocer y servir a Jesús, no solo de manera general. Pero personas con nombres, rostros y una larga y profunda historia juntos. Personas que han estado en mi vida toda mi vida. La gente que amo Gente que me quiere.
No puedo rendirme, porque Jesús nunca se dio por vencido con nosotros.

Por: Karl Vaters