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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Nunca Te Hagas Muy Amigo De Alguien Que No Es Amigo De Dios

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Escoge amigos que beneficien tu alma, amigos que realmente puedas respetar, amigos que quisieras tener junto a ti en tu lecho de muerte, amigos que viven la Biblia y no tienen miedo de hablar de ella contigo, amigos de los cuales no te avergonzarás cuando venga Cristo, y llegue el Día del Juicio.

Nunca te hagas muy amigo de alguien que no es amigo de Dios.


Entiéndeme, no estoy hablando de conocidos. No estoy diciendo que no debes tener nada que ver con alguien que no es un verdadero cristiano. Tomar tal postura no es posible ni deseable en este mundo. Ser cristiano no requiere que nadie sea descortés.

Pero sí te aconsejo que tengas mucho cuidado cómo escoges tus amigos. No brindes tu amistad a alguien sólo porque es inteligente, agradable, de buena casta, popular y bondadoso. Todas estas cosas serán muy buenas, pero no lo es todo. Nunca te satisfagas con la amistad de alguien que no es útil a tu alma.

Créeme, no subestimes la importancia de este consejo. Es imposible decir los daños causados por andar con compañeros y amigos inconversos. El diablo tiene pocas cosas mejores que esto para arruinar el alma del hombre.

Dale esta ayuda, y le importará muy poco qué otra armadura tienes para protegerte contra él. Satanás sabe muy bien que tu buena educación, tu buena moralidad, los sermones, los libros, tu hogar cristiano, las cartas de tus padres, de poco te valdrán si te juntas con amigos inconversos.

Puede que resistas muchas tentaciones directas, que no caigas en trampas comunes, pero empieza a andar con malas compañías, y con esto, él quedará satisfecho. 2 Samuel 13 contiene la horrible y malvada conducta del príncipe Amnón con Tamar, y encontramos al principio del relato estas palabras: “Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab… hombre muy astuto” (2 Samuel 13:3).

Recuerda que todos somos criaturas que imitamos: el precepto podrá enseñarnos, pero es el ejemplo lo que seguimos. Esto se aplica a todos nosotros. Siempre estamos dispuestos a adoptar los modos o las costumbres de aquellos con quienes vivimos, y cuanto más los queremos, más dispuestos estamos. Sin que nos demos cuenta, influyen sobre nuestros gustos y opiniones.

Gradualmente abandonamos lo que a ellos no les gusta y adoptamos lo que a ellos les gusta, para quedar bien con ellos. Y lo peor de todo es que adoptamos sus malas costumbres mucho más pronto que sus costumbres buenas y sanas. La salud, desgraciadamente, no es contagiosa, pero muchas enfermedades lo son. Es mucho más fácil contagiarnos un resfrío que contagiarle a otro felicidad. Y de la misma manera, es más fácil debilitar la fe de alguno con nuestra actitud que hacerla crecer.



Joven, te pido que atiendas mi consejo. Antes de dejar que alguien sea tu constante compañero, antes de que te acostumbres a contarle todo, a recurrir a él con todos tus problemas y todas tus alegrías, piensa en lo que he estado diciendo. Y pregúntate: “¿Será ésta una amistad provechosa para mí o no?”


“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33). Quisiera que este texto estuviera escrito en tu corazón con la misma claridad con que está escrita en la Biblia.. Los buenos amigos son una de nuestras más grande bendiciones. Pueden impedirnos que caigamos en muchos males, impulsarnos en nuestro curso, dar un consejo en el momento preciso, impulsarnos hacia arriba y adelante.

Pero un mal amigo es positivamente una mala influencia, un peso que continuamente nos jala hacia abajo, y nos encadena a este mundo. Frecuenta la compañía de alguien que no es del Señor, y lo más probable es que terminarás como él. Esa es la consecuencia general de tales amistades. Los buenos descienden al nivel de los malos, pero los malos no suben al nivel de los buenos. Aun una piedra se rompe con un continuo goteo de agua. El conocido proverbio dice la verdad: “Dime con quién andas y te diré quién eres.”

Enfatizo mucho este punto porque tiene que ver, más de lo que parece a primera vista, con tus perspectivas en la vida. Si te casas, es más probable que escojas una mujer entre las conocidas por los amigos con quienes andas. Si Jeroboam, hijo de Josafat, no hubiera entablado una amistad con la familia de Acab, lo más seguro es que no se hubiera casado con la hija de Acab. ¿Y quien puede estimar la importancia de escoger correctamente nuestra pareja matrimonial? Es un paso que según un dicho antiguo: “O hace al hombre o lo deshace.”

Tu felicidad en esta vida y la siguiente puede depender de ello. Tu esposa ayuda a tu alma o la daña: no hay una opción intermedia. Avivará la llama de la religión en tu corazón, o aventará agua helada en esa llama y la apagará. Ella será alas o cadenas, las riendas o las espuelas a tu cristiandad, según sea su carácter. Aquel que encuentra una buena esposa “encuentra verdaderamente cosa buena,”pero si quieres encontrar una buena, ten cuidado cómo escoges tus amigos.

¿Me preguntas qué clase de amigos debes escoger? Escoge amigos que beneficien tu alma, amigos que realmente puedas respetar, amigos que quisieras tener junto a ti en tu lecho de muerte, amigos que viven la Biblia y no tienen miedo de hablar de ella contigo, amigos de los cuales no te avergonzarás cuando venga Cristo, y llegue el Día del Juicio.

Sigue el ejemplo que el salmista te muestra cuando dice: “Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos” (Salmo 119:63). Y recuerda las palabras de Salomón: “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20). Dalo por hecho que andar en malas compañías en tu vida ahora es la manera segura de conseguir peores compañías en la vida venidera.

Es Posible Ser Joven y Servir a Dios

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Joven, esfuérzate por servir a Dios. Resiste al diablo cuando susurra diciendo que es imposible. Inténtalo, y el Señor Dios de las promesas te dará fuerzas en tus intentos.

Es posible ser joven y servir a Dios.

Me temo que los lazos de Satán te acechan especialmente porque eres joven. Temo que llene tu mente con la idea equivocada de que es imposible ser un verdadero cristiano en la juventud.

He visto a muchos caer en este engaño. He escuchado decir: “Usted espera demasiado cuando exige que el joven sea tan religioso. La juventud no es la etapa para tomar la vida tan en serio. Nuestros deseos son fuertes y nunca ha sido la intención que los reprimamos como usted quiere que lo hagamos. La intención de Dios es que los disfrutemos. Más adelante habrá tiempo para la religión.”

Y este tipo de razonamiento encuentra apoyo en el mundo. El mundo está listo para encogerse de hombros ante los pecados juveniles. El mundo parece pensar que es natural que los jóvenes disfruten su juventud. Da por sentado que la gente joven no es religiosa, y que no es posible que sigan a Cristo.

Joven, te hago esta simple pregunta: ¿Dónde en la Palabra de Dios dice semejante cosa? ¿Dónde está el capítulo o el versículo de la Biblia que apoye este razonamiento del mundo? ¿Acaso no habla la Biblia a jóvenes y ancianos por igual? ¿No es pecado, el pecado cometido ya sea a los veinticinco años o a los cincuenta? ¿A quién se le podría ocurrir la excusa tonta el Día del Juicio: “Sé que pequé, pero en aquel entonces yo era joven”?



Muestra tu sentido común, te lo ruego, y déjate de excusas vanas. Tú eres responsable ante Dios, y tienes que rendirle cuentas de tu conducta desde el momento mismo que pudiste discernir entre el bien y el mal.

Sé bien que hay muchas dificultades en el camino del joven, lo admito completamente. Pero siempre hay dificultades en el camino de hacer el bien. La senda al cielo siempre es estrecha, seamos jóvenes o viejos. Hay dificultades, pero Dios te dará gracia para vencerlas. Dios no es un amo enérgico. El no hará como el faraón que exigía que los esclavos hicieran ladrillos con paja sin haber paja. Él se encargará de que el camino del deber nunca sea imposible. Nunca dio mandamientos al ser humano sin darle el poder para cumplirlos.

Hay dificultades, pero muchos hombres jóvenes las vencieron, y tú también debes vencerlas. Moisés fue un joven con pasiones como las tuyas, pero veamos lo que las Escrituras dicen de él: “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija del Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (Hebreos 11:24-26).

Daniel era joven cuando empezó a servir a Dios en Babilonia donde estaba rodeado de tentaciones de todo tipo. Tenia pocos de su lado y muchos en contra. Sin embargo la vida de Daniel fue tan pura y consecuente que aun sus enemigos no pudieron hallar culpa en él, excepto “en relación con la ley de su Dios”(Daniel 6:5). Y estos no son casos solitarios.

Hay una nube de testigos que podría nombrar. Pero me falta el tiempo para contarte del joven Isaac, el joven José, el joven Josué, el joven Samuel, el joven David, el joven Salomón, el joven Abisai, el joven Abdías, el joven Josías y el joven Timoteo. Estos no fueron ángeles sino hombres con corazones como el tuyo. Ellos también enfrentaron obstáculos con los cuales tuvieron que luchar, deseos que controlar, tentaciones que sufrir, responsabilidades difíciles de cumplir, como cualquier joven. Pero siendo lo jóvenes que eran, a todos les fue posible servir a Dios. ¿Acaso no se levantarán en juicio y te condenarán si persistes en decir que es imposible hacerlo?

Joven, esfuérzate por servir a Dios. Resiste al diablo cuando susurra diciendo que es imposible. Inténtalo, y el Señor Dios de las promesas te dará fuerzas en tus intentos. A él le encanta ir al encuentro de los que se esfuerzan por acercarse a él. Él se acercará a ti y te dará el poder que sientes que necesitas.

Sé como el hombre que el Peregrino, en el libro de Bunyan, vio en la casa del Intérprete, sé claro al decir, “Asienta mi nombre.” Las siguientes palabras de nuestro Señor son verdad, aunque frecuentemente las oigo repetidas por los duros de corazón: “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Las dificultades que parecen montañas se derretirán como la nieve en la primavera.

Los obstáculos que parecían gigantes en la distancia se achicarán hasta convertirse en nada cuando los encares. Verás que el león que temías en el camino resultará estar encadenado. Si los hombres creyesen más en las promesas, nunca le tendrían miedo a lo que tienen que enfrentar. Pero recuerda mi pequeño consejo, y cuando Satanás diga: “No puedes ser cristiano mientras eres joven,” contéstale, “Vete, Satanás; con la ayuda de Dios lo intentaré.”
Fuente: .sigueme.net