El tiempo y la distancia han pasado entre nosotros, pero también me han dejado grandes enseñanzas. En este camino aprendí a valorar más tu presencia, a comprender cuánto significas para mí y, sobre todo, a reconocer cuánto necesitaba crecer como persona.
Aprendí a doblar mis rodillas con más humildad, a buscar a Dios con mayor intensidad y a entender que no todas las respuestas llegan cuando nosotros queremos. Hay cosas que solamente cobran sentido cuando aprendemos a esperar el tiempo de Dios.
Quizá no hemos podido conversar como hubiéramos querido. Quizá la vida nos llevó por caminos diferentes y hubo momentos de silencio. Pero, a pesar de todo, nunca dejé de guardar en mi corazón lo bonito que vivimos ni la esperanza de que algún día podamos hablar nuevamente con tranquilidad y sinceridad.
Hoy no quiero volver al pasado para repetirlo. Quiero volver al camino para construir algo diferente: con más madurez, respeto, comunicación, confianza y propósito.
Si alguna vez te dije que te amo, hoy podría decírtelo nuevamente, pero de una manera diferente: no solamente con palabras, sino con el deseo de demostrarlo con hechos, respetando tus tiempos, tus decisiones y tu libertad.
Princesa, no quiero ser solamente alguien que pasó por tu historia. Me gustaría, si tú también lo deseas, ser alguien que pueda caminar contigo y aportar algo bueno a tu vida.
Solo Dios conoce cada oración que he elevado, cada pensamiento que he guardado y todo aquello que todavía llevo en mi corazón. Yo no sé qué nos depara el futuro, porque eso solamente le pertenece a Dios.
Pero sí sé lo que deseo:
volver a conversar, mirarnos a los ojos, escucharnos sin reproches, sanar lo que tenga que sanar y descubrir si todavía existe un camino que podamos recorrer juntos.
No quiero apresurar nada. Quiero que, si alguna vez volvemos a encontrarnos, sea desde la sinceridad y con un propósito diferente.
Porque cuando algo realmente vale la pena, no se trata de correr; se trata de caminar juntos, aprender, comprenderse, respetarse y crecer de la mano.
Princesa, quiero caminar a tu lado y ser parte de tu historia. ¿Lo aceptarías?
Y si Dios permite que nuestros caminos vuelvan a encontrarse, deseo que esta vez no sea solamente para comenzar una historia de amor, sino para construir una historia basada en Dios, sinceridad, respeto, fidelidad, comunicación y propósito.
Que sea Dios quien escriba el próximo capítulo. Y que, si es Su voluntad, podamos escribirlo juntos.







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